CRUZANDO AL OTRO LADO

El Espíritu es quien equilibra todo en la vida, el carácter de la persona y de la familia, no tiene que ver con la fuerza física; el Espíritu es quien produce un movimiento sobrenatural. Por eso al leer 2º de Reyes en medio de un gobierno corrupto y una nación condenada, aparece una voz profética para traer luz y esperanza. Y aunque quizás no tenga éxito en cambiar la realidad del momento pero traza un camino para la venida del Señor.

2º de Reyes 2:9-14 (NTV) tiene que ver con la transición de Elías a Eliseo. Así como Eliseo estamos siendo desafiados a cruzar al otro lado, donde nos esperan nuevas cosas, nuevos desafíos, nada se ha detenido pues el Espíritu está hablando, no podemos callar lo que hemos visto y oído.

Eliseo ya sabía que Elías se iba a ir por eso lo persigue, viendo esto Elías le consulta a Eliseo qué quería para ese tiempo. Y es un poco la pregunta que el Espíritu Santo nos hace en este tiempo. Nos recuerda que estamos en un tiempo especial de transición y debemos ser sabios en nuestras oraciones porque por lo que pidamos eso es lo que vendrá a nuestras vidas direccionando nuestro futuro.

Eliseo le plantea a Elías que él deseaba ser el sucesor de su espíritu, quien le dé continuidad y para eso le pidió una doble porción de su espíritu. Elías le hace ver que lo que le pide es algo muy difícil porque no depende de su persona eso, sino del mismo Espíritu Santo Pero le agrega que si lo llega a ver cuando fuera arrebatado, le será concedida su petición. Eliseo a raíz de esto no dejó a Elías en ningún momento, caminó con él, lo abrazó, hasta que llegando a un lugar específico, a través de un torbellino y en medio de una tormenta, Elías es arrebatado con carros de fuego, Eliseo comienza a gritar pues veía que Elías se iba y en ese momento el manto cae sobre su vida, Eliseo rasgando sus vestiduras toma el manto y se lo coloca, ya con el manto encima se acerca al rio que tiene por delante y golpeando sus aguas el rio se abre y puede cruzar.

En medio de este tiempo de incertidumbre que estamos viviendo el Espíritu Santo nos pregunta ¿qué estamos pidiendo, qué anhela nuestro corazón? ¿Qué necesitamos para cruzar al otro lado? Eliseo fue muy preciso, no quería poderes, sino que quería el espíritu de Elías, necesitaba una doble porción y esto no tenía que ver con hechos particulares o milagros sino con la persona de Elías que representaba la vida del Espíritu.

Muchas veces nos preocupamos viendo que necesitamos más tiempo, más dinero, más recursos, o reunirnos como antes presencialmente, pero el Espíritu Santo nos dice ¿qué  necesitamos? Y nuestra respuesta a eso debe ser que queremos una doble porción. Hemos caminado juntos hasta este momento, no solo en medio de la pandemia, sino de todos estos años transcurridos viendo la gloria de Dios, su legado. Él siempre ha estado en nuestras vidas en cualquier circunstancia y ahora nos encontramos en un desafío enorme que es cruzar al otro lado, ir más allá. Ya no nos preguntamos cómo será nuestra vida después de la pandemia, sabemos lo que viene, no tenemos la posibilidad ni física, ni emocional, ni espiritual de volver a ser los mismos que antes y para eso necesitamos una doble porción del Espíritu Santo.

Si estamos dispuestos a tener la valentía de hacer esta petición de la doble porción del Espíritu, debemos disponernos a rasgar nuestras vestiduras sabiendo que todo lo que hemos aprendido nos llevó a donde estamos ahora pero para seguir manteniéndonos en pie, necesitamos esa doble porción, ir más profundo. Anhelamos fervientemente no despegarnos del Señor, día y noche, noche y día acercarnos a su corazón, hay una gracia que todavía no hemos experimentado. Nuestro cuerpo está siendo sometido a prueba, y si estamos siendo probados como Eliseo al quedarse solo, estamos dispuestos a pasar esta prueba porque queremos esa doble porción del Espíritu Santo.

“Creemos que vamos a ver la manifestación de esa doble porción en nosotros pero no para que solo sea visible en nuestras vidas y se quede ahí, sino que tomaremos el manto en nuestras manos, dispuestos a golpear cualquier rio. En esta doble porción ríos de angustias se van abrir, ríos de dolor se van a romper, ríos de enfermedad se van a detener y vamos a caminar en seco hacia el otro lado para preparar esta generación para lo que viene. No tenemos miedo, nos cuidamos porque somos conscientes de lo que Dios está portando en nosotros. Declaramos en el nombre Señor que un nuevo manto cae en nuestros hogares, un manto de unción del Espíritu en forma sobrenatural y el Espíritu nos vuelve a inquietar para saber ¿qué queremos? ¡Y sin duda, la respuesta es: una doble porción!

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